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sábado, 19 de septiembre de 2020

Elba, una indígena prehistórica de piel negra en O Courel

La mujer recreada en Quiroga representa el aspecto típico de los europeos del Mesolítico


Recreación a tamaño de la mujer prehistórica Elba en el museo geológico de Quiroga
CARLOS CORTÉS

FRANCISCO ALBO
QUIROGA / LA VOZ 17/09/2020 22:55 H

En el museo municipal de geología y geología de Quiroga -reabierto el pasado 29 de agosto tras su ampliación- ocupa un lugar destacado la recreación a tamaño natural de Elba, una mujer que vivió hace 9.000 años en la sierra de O Courel, cuyos restos fueron descubiertos en el 2006 en la llamada Cova do Uro. Un hecho que llama la atención de esta figura es que tiene la piel negra, pero de acuerdo con los descubrimientos realizados en los últimos años sobre las poblaciones prehistóricas europeas, esta circunstancia no tiene nada de anómala ni de extraordinaria.

La reconstrucción de Elba fue realizada por iniciativa del Instituto Universitario de Xeoloxía de A Coruña y en una primera versión tenía la piel más clara. Pero según explica la paleontóloga Aurora Grandal -una de las personas que llevaron a cabo la investigación-, cuando se inició este trabajo todavía no estaban disponibles los datos de las secuenciación de ADN que realizó la genetista Gloria González Fuertes. «Cuando la recreación forense estaba a medio hacer, supimos que Elba tenía el pelo oscuro, casi negro, y los ojos de color castaño oscuro», señala. La primera versión reflejó estos datos. «Más adelante, con un análisis genético más refinado, se vio que tenía la piel oscura», añade Grandal, quien apunta por otra parte que este resultado era «esperable» teniendo en cuenta los hallazgos realizados en los últimos tiempos en diversas partes de Europa. «Todos los individuos de esa época en los que se pudo hacer una secuenciación genética tenían esa tonalidad de piel», agrega la investigadora.

Lejanos orígenes africanos

Grandal apunta asimismo que en la época en la que vivió Elba -el Mesolítico, un período intermedio entre el Paleolítico y el Neolítico-, los grupos humanos que poblaban el continente tenían piel oscura y vivían de la caza y la recolección de vegetales silvestres. Los primeros Homo sapiens o humanos modernos llegaron a Europa hace unos 45.000 años -a la península ibérica hace unos 40.000-, procedentes de África. Hasta entonces, el continente había estado poblado solo por los neandertales, que por cierto eran de piel clara y en gran parte pelirrojos. Durante muchos milenios, los Homo sapiens europeos conservaron la tonalidad de piel heredada de sus antepasados, aunque su aspecto físico difería mucho del de las actuales poblaciones negras africanas. «La piel blanca apareció mucho más tarde, cuando entraron en Europa las poblaciones neolíticas de Anatolia [la actual Turquía] , que practicaban la agricultura y la ganadería», añade Aurora Grandal.

El blanqueamiento de la piel en las poblaciones neolíticas de Oriente Medio -según todo parece indicar- se debió al cambio de dieta y a la adaptación gradual al clima del hemisferio norte. Con el paso del tiempo, los agricultores y pastores neolíticos que avanzaban desde el este hacia el oeste fueron ocupando todo el continente y arrinconando a los cazadores-recolectores mesolíticos de piel oscura, mucho menos numerosos. Estos grupos humanos arcaicos acabaron siendo absorbidos por los nuevos pobladores hasta desaparecer por completo.

En las poblaciones europeas actuales parece haber permanecido algún rastro genético de los grupos humanos del Mesolítico a los que perteneció Elba, pero en un grado muy reducido. «Según Gloria González y otros genetistas, la herencia que puede quedar hoy de ellos es muy pequeña», concluye Grandal.

Ropas de pellejo de ciervo y un bastón para la cojera

La recreación de Elba que se muestra en el museo geológico de Quiroga tuvo en cuenta los conocimientos científicos actuales sobre las poblaciones del Mesolítico europeo y también algunas características personales de este individuo. Las ropas que viste son de piel de ciervo. «No podían ser de oveja porque en esa época aún no se criaban ovejas en Europa», dice Aurora Grandal.

Por otro lado, la figura de Elba aparece empuñando un bastón porque los científicos creen que esta mujer tenía problemas para andar debido a una fractura -no de tipo traumático, sino causada por el desgaste- en un hueso metatarso del pie. En cuanto a la edad que tenía cuando murió, no se puede saber con certeza porque los huesos pélvicos que podrían indicarlo no se han conservado. «Calculamos que tenía entre 20 y 40 años, pero más bien cerca de los 40», agrega.

Otros casos conocidos

A finales del 2013 se dio a conocer el resultado de los estudios genéticos efectuados sobre los restos de dos hombres de hace 7.000 años que fueron descubiertos en la cueva de La Braña, en el municipio leonés de Valdelugueros. De acuerdo con los análisis, estos individuos eran de piel oscura y ojos azules. A la izquierda, un retrato robot de uno de los hombres de La Braña. Por otro lado, en el 2018 se divulgó una investigación realizada sobre el esqueleto del llamado hombre de Cheddar, hallado en 1903 en el suroeste de Inglaterra y datado hace unos 10.000 años. La secuenciación genética reveló también tenía piel negra y ojos azules. Todos estos individuos vivieron en el mismo período cultural que Elba, el Mesolítico.
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/lemos/quiroga/2020/09/17/elba-indigena-prehistorica-piel-negra-courel/0003_202009M17C8991.htm


lunes, 26 de junio de 2017

Elba, un caso singular en el mapa del genoma humano antiguo

La mujer prehistórica de la montaña lucense destaca en un catálogo mundial difundido en Internet
MONFORTE / LA VOZ 26/06/2017 07:45 H

Un mapa interactivo del genoma humano antiguo aparecido recientemente en Internet pone de relieve la singularidad de Elba, la mujer prehistórica descubierta en la Cova do Uro -de Chan de Lindeiro-, en el límite de los municipios de Pedrafita do Cebreiro y Folgoso do Courel. El mapa fue editado dentro de un proyecto colaborativo promovido por la fundación británica Open Street Map y tiene el objetivo de señalizar e identificar con precisión todos los lugares del mundo donde se encontrado restos humanos prehistóricos de los que se han podido obtener datos genéticos.


El yacimiento donde fueron hallados los huesos de Elba es uno de los veintidós puntos de la Península Ibérica que se catalogaron hasta ahora en este mapa. Su ADN es el único que ha sido inventariado dentro del territorio gallego. Los casos más cercanos en el norte peninsular son los de los yacimientos de La Braña, en León, y la Cueva de los Canes, en Asturias. Por el sur, el lugar más próximo es el de la localidad portuguesa de Ansião, situado en el distrito de Leiria.

Publicaciones científicas

Al pinchar con el cursor del ordenador en los puntos señalizados en el mapa aparece un enlace que lleva a una publicación científica digital en la que figuran los datos genéticos obtenidos en cada uno de estos yacimientos perehistóricos. En el caso de Elba, el enlace conduce a un estudio publicado hace poco tiempo en la revista Current Biology por investigadores de varios países y dedicado a la genética de las poblaciones europeas del Mesolítico, un período de transición entre el Paleolítico y el Neolítico.

Los puntos que marcan la situación de los yacimientos en el mapa, por otro lado, están identificados con diferentes colores, dependiendo de la antigüedad de los restos humanos descubiertos en cada lugar. En Europa occidental son muy escasos los yacimientos de una cronología similar a la de Elba, que vivió hace alrededor de 9.000 años. Dos de ellos se encuentran en las localidades francesas de Iboussières -en el departamento de Drôme- y Ranchot, en el departamento del Jura. Otro yacimiento de esa época está señalado en Falkenstein, en el estado federado alemán de Baden-Würtemberg. Para localizar en el mapa otros casos análogos hay que ir todavía más lejos, a países como Croacia, Serbia, Rumanía o Lituania.

Un referente para el futuro geoparque

La rareza del caso de Elba puede suponer un atractivo muy especial para el proyecto del parque geológico que promueven conjuntamente los ayuntamientos de Folgoso do Courel, Quiroga y Ribas de Sil. El museo municipal quirogués de geología y paleontología -el único de su género en Galicia- ya se ha interesado por albergar la reconstrucción facial en tres dimensiones de la mujer de la Cova do Uro que fue realizada por los investigadores del Instituto Universitario de Xeoloxía de A Coruña.

Los responsables de esta institución, sin embargo, consideran que el museo necesitaría realizar una reforma o una ampliación para poder alojar esta pieza, ya que en la actualidad tiene ocupado todo su espacio disponible. El gobierno local de Quiroga ya manifestó su disposición a buscar una solución para que el centro pueda exhibir de forma permanente la imagen de Elba, estudiando para ello alguna fórmula viable con los científicos del instituto universitario coruñés.

Imagen emblemática

En caso de que la reproducción tridimensional de la mujer del Mesolítico se quede definitivamente en Quiroga, todo apunta a que se convertiría en una imagen emblemática del geoparque que los ayuntamientos de esta comarca pretenden crear bajo el amparo de la Unesco. El hecho de tratarse de un fósil humano de un tipo muy poco común en toda Europa -como indica el mapa mundial del ADN antiguo- confiere a este territorio un singular valor científico y educativo.

martes, 30 de mayo de 2017

Elba empieza a adquirir relevancia científica a nivel internacional

Un estudio sobre las poblaciones antiguas de Europa toma el fósil humano de O Courel como referencia

FRANCISCO ALBO
MONFORTE / LA VOZ 29/05/2017 05:00

La mujer prehistórica conocida como Elba, cuyos restos se descubrieron en una cueva de la montaña lucense, comienza a adquirir relevancia internacional en las investigaciones sobre las antiguas poblaciones de Europa. El yacimiento donde se produjo este hallazgo -Chan de Lindeiro o Cova do Uro, en el límite entre los municipios de O Courel y O Cebreiro- es uno de los que aparecen mencionados en un estudio recién publicado en la revista científica británica Current Biology y firmado por diecisiete investigadores de España, Reino Unido, Rumanía, Alemania, Austria, Italia e Irlanda.

El estudio se centra en los intercambios genéticos entre las poblaciones europeas autóctonas del Mesolítico -etapa cultural intermedia entre el Paleolítico y el Neolítico- y los grupos humanos procedentes de Oriente Medio que entraron en el continente durante este último período, trayendo con ellos la agricultura y la ganadería. Los investigadores tomaron como base los análisis realizados sobre restos humanos mesolíticos y neolíticos que se descubrieron en varios yacimientos del valle del Danubio -en la actual Rumanía- y la Península Ibérica.

En esta última área geográfica, además del yacimiento lucense, el estudio también tiene en cuenta los hallazgos realizados en la Cueva de los Canes, en el municipio asturiano de Cabrales. Los restos humanos descubiertos en este lugar tienen una antigüedad de en torno a 7.100 años, por lo que son más recientes que los de Elba, que supera los 9.000.

Los autores del trabajo señalan que la mujer de la sierra O Courel no muestra un parentesco genético con los fósiles humanos de la Cueva de los Canes ni tampoco con el llamado hombre de La Braña, descubierto en el 2006 en una cueva de León, al que se asigna una antigüedad de unos 7.000 años. Este hecho ?indican los científicos? pone de manifiesto la diversidad genética que existió entre las poblaciones europeas del Mesolítico, una época anterior a la expansión de la agricultura y la ganadería en la que los grupos humanos aún vivían de la caza y la recolección de vegetales silvestres.

La paleontóloga Aurora Grandal, que participó en el descubrimiento de Elba y figura entre los firmantes del estudio, señala que este individuo sirve como ejemplo característico de los múltiples grupos humanos que poblaron Europa en épocas anteriores al Neolítico. En su herencia genética figura un peculiar haplotipo que se originó en la Península Ibérica entre hace 20.000 y 16.000 años. Los investigadores opinan que el linaje representado por Elba no dejó una huella importante en las poblaciones que ocuparon después los mismos territorios. La singularidad genética de Elba contrasta con las poblaciones que vivieron más tarde en el valle del Danubio, las cuales ?según indica el mismo estudio? se entremezclaron con olas migratorias procedentes de la península de Anatolia, la actual Turquía. Estas poblaciones llegadas del este contribuyeron a propagar por Europa las prácticas agrícolas y pastorales.

Los investigadores esperan seguir obteniendo datos de gran valor en los próximos años

Los científicos del Instituto Universitario de Xeoloxía de A Coruña -que descubrió los restos de Elba e inició su investigación- confían en que el estudio genético de esta mujer del Mesolítico proporcione datos de gran interés sobre la evolución de las poblaciones prehistóricas de la montaña lucense y en general de toda la península. Según explica Aurora Grandal, los investigadores consideran de especial importancia el hecho de que se consiguiese recuperar prácticamente en su integridad tanto su genoma mitocondrial -que se hereda unicamente por vía materna- como el genoma nuclear. «Disponer de toda esa información significa que se pueden hacer comparaciones con otros grupos humanos y entender mejor la dinámica de las poblaciones antiguas», señala Aurora Grandal.

La genetista Gloria González Fuertes, que secuenció el ADN de Elba, está trabajando ahora con restos humanos de Galicia, el norte de Portugal y otras partes de la península. Entre ellos figuran los que fueron encontrados en tiempos recientes en las cuevas de Valdavara -Becerreá-, Cova Eirós -Triacastela- y O Rebolal -en Ourense-, que corresponden a una época que se extiende aproximadamente entre hace 3.100 y 5.400 años. Comparar estos genomas con el de Elba puede ayudar a comprender los cambios que se produjeron en las poblaciones ibéricas a medida que se propagaba la agricultura. «Se podrá ver qué grupos eran originarios de estos territorios y cuáles vinieron de fuera, o bien si hubo mezclas de población o si unos grupos reemplazaron a otros», dice Granda. «Elba va a dar mucho más que hablar en los próximos años», agrega.